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A Orillas Del Rio Piedra Me Senté Y Lloré

A Orillas Del Rio Piedra Me Senté Y Lloré

Éste fue el primer libro que lei de Coelho y fueron lineas bastantes inspiradoras que llegan al alma y a los sentimientos del todo que la lee, es la búsqueda del amor verdadero y saber valorarlo cuando te encuentras frente a el dejando aun lado losmiedos y prejucios que tanto dano puede llegar a hacernos

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Percibi gue él no oueria seguir con la conversación, Ouizá no fnese el silio ni el momenlo indicados, Pero
aham one habia empezado, necesitaba leminar

Empezamos a caminar por una extensa avenida, bordeada de campos cublenos de nierve Alfmal, notaba la
siluela de una caledml,

— Continúa —(epeti.

— Ya sabeso Emré en el seminario. Duranle el primer aűo. pedi a Dios aue me ayudase a transformar mi
amor por (i en un amor por lodos los hombres. En el segundo aFlo. semi aue Dios me muchaba. En el lercev
ar'io, aungue la nosialg- era !odavia muy grande, ya !enia la ceneza de gue este amor se estzba Iransfor—
nandu en caridad, oración y ayuda :; los necesitados.

— Emonces Lpor oué voMsle : buscarme'? (,Por uué volviste :; encender en mi este fuego? LPor oué me
contasle el ejevcicio de la Otra, y me hicisle ver lo mezguina aue era con la vida?

Las palabras me salian confusas, (rémulas. Cada minum aue pasaba, lo ve'va más cerca del seminarío y
más Iejos de mi.

— aim gué volvisie? (',Por clue' esperaste :; coniarme esia histonl hay, cuando ves gue estoy empezando a
amnev

Él Iardó un poco en responder,

— Te va a parener una locura —dijo,

— Nada me va :; parecer una locura. Ya he perdido el mbedo a! ndiculov Tú me Io enseűasle.

— Hace dos meses m. superior me phdló gue lo acompaűase : la Casa de una mupy gue había muerio y de-
jado !odos sug bienes para nueslro seminario, Ella vivía en Sainl—Savin y mi superior lenin gue hacer un inven—
Iario de sus cosaso

La catedml. al fondo. se acercaba continuamente. La iníuicíón me decia aue en cuanto llegásemos alli. cual—
guier conversación guedzda interrumpida,

— No te delengas —dije—. Merezco una explicación.

— Recuerdo el mommw en clue en1ré en aouella case. Las ventanas daban a las rnonlaüas de los Pirineos,
y la claridad del sol. aumenlada por el bnllo de la nieve. se extendia por Iodo el ambienle. Empecé a hacer una
lista de las cases, perc a los pocos mmulos había parado,

nHabia descubierto clue los gustos de aguella mujer era" exactamente iguales a los mios. Ella poseia discos
clue yo habria compradc, con las músicas gue lambién me habriz gustado oir mirando aguel paisaje. Los es-
Iantes lev-ian muchos libros. algunos uue ya habia leido, aims uue por cierlo me guslaria lem, Regan"; en los
muebles, en los cuadros, en los peouefms objelos esparcudos par In case; era como si yo los hubiese escogx—
do,

"A panir de ennel dia ya no pude deiar de pensar en la case. Cada vez aue entmba en la capilla a rezar. re-

— ina Nuestra Sev'iora de la lnmaculada Concepcn'm! —dip algukn, cerna de dnnde yo estaba, cuando
!erminaron de sonar las campanadas del felei.

— iViva! —respondieron (odos, con una sah/a de aplausos.

lnmedlatamenle se acevcó un guardra y pldló ;: todos one na hlclésemos ruhdo. Estáhamos rmieslando a
ovos peregnnos,

— Venimos de lajos —dijo ur! seűor de nueslp) gmpo ,

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